PACTO DE AMOR Y MUERTE
Miró fijamente el rostro duro y lleno de arrugas del anciano que le miraba detenidamente. Lo detalló en lo que el otro a su vez lo detallaba, vio aquella mirada hastiada de vivir como la suya, observo en su rostro el mismo cansancio de buscar y no encontrar que le abrumaba, la misma melancolía, igual soledad, el mismo rictus de hartazgo, la misma ansiedad que le imploraba acabar con todo y comprendió que pensaban lo mismo. ¿Lo hacemos? dijo en voz baja y ambos dirigieron en silencio el arma a sus respectivas sienes, sin mirarse, pero en un instante fugaz sus miradas se cruzaron y comprendieron que no tenían valor para hacerlo por si mismos y necesitaban ayuda. Fue como un pacto de amor y muerte, cada uno levanto su arma apuntando al otro. Entonces se escuchó un disparo seco, el ruido del espejo roto en mil pedazos y tras unos instantes, el desgarrador llanto creciente e incontenible del viejo solitario y los gritos y golpes desesperados de sus familiares en la puerta del baño.

Odys dijo
Qué pesadilla, y la hija y el yerno estarían a punto de entrar y recriminarle, histéricamente primero y de forma paternalista durante el resto de sus amargos días, lo estúpido, insensato y pueril de una acción que les obligaría a volver al Ikea para reponer el espejo, contratar un albañil para reparar el agujero en la pared y el azulejo roto...
22 Octubre 2008 | 10:28 AM