Querido Pipi:

Hoy se cumplen años de que te fuiste y no puedo adaptarme a la idea de que ya no estás. Me jodió mucho que te fueras sin despedirte, pero me alegró mucho que lo hicieras cuando estabas celebrando tu cumpleaños junto a tus amistades, reales u ocasionales. Al menos quienes último te rodearon eran capaces de hacerte sentir bien.

No veas como me jodió recibir la llamada tuya que esperaba y que no fuera tuya sino de otra persona para decirme que habías muerto.

Yo, bien lo sabes, tengo un concepto diferente de la amistad o el amor. Si te quise fue no porque las normas sociales me obligaran a ello sino porque para mi quererte era una necesidad. Si te admiré fue porque eras alguien admirable, si seguí tus pasos fue porque eran pasos que había que seguir.

Hoy que ya no protestarás te diré que fuiste la persona más inteligente que conocí (habrá muchas más inteligentes y sabias que tú, pero no he podido conocerlas) y tengo que decirte que durante una etapa muy importante de mi vida no quise a nadie más que a tí, aunque seguramente  muchas otras cercanas a mi eran  más queribles.

Aún sigo escuchando la música que nos gustaba a los dos, intento estar en contacto con tu hijo y (para que te jodas) hoy me han traido las pruebas de otros siete libros que he ido acumulando a lo largo del tiempo sin publicarlos y que ya están listos.

Recibe un beso, yo entretanto seguiré escuchando tu música y emborrachándome mientras te recuerdo.

Y para que te jodas, estoy escuchando a Panchito Riset, al Trio Matamoros y a Toña la Negra mientras bebo Havana Club. ¡Chinchate!

Te quiero. 

Tu Hermano