SOBREVIVIENDO A LA MÚCURA
Aquí estoy, abrigado con una manta por encima del poncho latino que me abraza y me trasmite su calor, mientras escucho a Celia Cruz diciendo que aquí vivirá y que será la música de fondo de lo mucho que sentí o de lo que me tocó vivir y escucho al Benny cantando La Múcura y me ha dado por pensar.
Aquí estoy bebiendo un tintorro que además de darme calor me da entusiasmo para volver a recordar un tiempo atrás. Ya no hay congueros, no hay viejo son, ni claves de antiguas generaciones. Ya no hay nada.
Yo vivo sobreviviendo, pero no soy capaz de hacer algo más que sobrevivir, no rompo barreras ni cruzo fronteras, la vida me está derrotando y me va acorralando, me lleva a mi rincón y se burla de mi que ya sólo soy un viejo, una víctima de la sociedad, que patalea para morir dignamente.
Ya no pasan comparsas, no hay mujeres ni proyectos. Juancito Trucupey ya no me dice nada, ya me da igual que me amarren con P y ya soy incapaz de romper ninguna mucurita. No voy sobreviviendo, no rompo barreras ni cruzo fronteras, solo me adapto a la vida que me ofrecen y así pasan mis días.
La múcura de mi vida esta en el suelo, Mamá y no puedo con ella, y es que no puedo con ella y es que no puedo con ella, me la llevo a la cabeza y es que no puedo con ella...
Ya no iré a la Bahía de Manzanillo en noches de luna a pescar la luna y el mar. Ya no habrá graznidos de gaviotas, ni silbarán las fuertes brisas ni gemirá el velamen de un viejo barco para mí. No habrá más sollozo que el mío aunque en Manzanillo se baile el son.
Definitivamente, me estoy muriendo aprisa y despacito.