Desesperadamente, Cenizas o La infidelidad de mi madre
Si mi madre pudo haberle sido infiel a mi padre con un hombre sólo pudo ser con Javier Solís. Lo idolatraba y de ahí hacia delante no había más y hasta logró alguna vez que mi padre se enojara.
Aún puedo recordarla pegada a las emisoras de radio escuchando al Rey del Bolero ranchero y casi gritando ¡EA! cuando, como él acostumbraba, lo hacía en medio de sus canciones.
El jodido era joven y guapo, todo sea dicho, y tenía una voz que ni les cuento por eso entiendo su admiración pues aunque muchos inicialmente lo catalogaron como imitador de Pedro Infante tenía voz y estilo propio.
La carrera de Javier Solís fue meteórica, pues aunque duró solamente 10 años, grabó 379 canciones y se convirtió en uno de los cantantes más famosos de la historia en México.
Cuando el cantante murió repentinamente a los 34 años Mami se desplomó y casi cayó en lo que hoy se le llama depresión, pero que en ese entonces era sólo tristeza y pasó mucho tiempo para que volviera a escuchar Cenizas, Sombras, Amanecí en tus brazos, Cataclismo, Se me olvido tu nombre o Desesperadamente.
Por suerte nunca supo que su verdadero nombre era Gabriel Siria Levario o no se si lo admiraría igual.
Hace casi 10 años volví a encontrarme al otro lado del charco con una prima que vive en los Estados Juntos y cuando de repente sonó, tantos años después, la voz de Javier Solís me miró y me dijo "¿No te recuerda a tu madre?. Yo cada vez que lo oigo pienso en ella" y comprendí que en la familia ambos siempre estarán unidos en el recuerdo.
Hoy traigo en homenaje a mi madre y a Javier Solís la letra de dos de sus canciones preferidas.
Desesperadamente
Ven, mi corazón te llama
¡Ay! desesperadamente.
Ven mi vida te reclama,
ven que necesito verte.
Se que volverás mañana
con la cruz de tu dolor,
¡Ay! mira que forma de quererte,
ven que necesito verte.
Se que volverás mañana
con la cruz de tu dolor
¡Ay! mira que forma de quererte
ven que necesito verte.
....
Cenizas
Después de tanto soportar la pena de sentir tu olvido
después que todo te lo dio mi pobre corazón herido
has vuelto a verme para que yo sepa de tu desventura
por la amargura de un amor igual al que me diste tú.
Ya no podré ni perdonar ni darte lo que tú me diste
has de saber que de un cariño muerto no existe rencor
y si pretendes remover las ruinas que tú mismo hiciste
sólo cenizas hallarás de todo lo que fue mi amor.