ARTHUR RIMBAUD O EL PLACER DE SER LIBRE
Desde los hoy lejanos tiempos en que confesar la admiración por un homosexual era tabú, lo he sido de la poesía y la vida del poeta francés Arthur Rimbaud. Su rebeldía, la azarosa vida que llevó, el desafío a las normas sociales y la calidad de su obra me llamaron siempre la atención poderosamente.
El paralelismo en la aceptación de su opción sexual con la de otros brillantes artistas como Oscar Wilde y la incomprensión social en que vivieron me resulta al menos atractiva. Wilde, acusado por el padre de su amante, fue condenado a prisión y jamás volvió a ser el mismo, viviendo alejado de su tierra con nombre cambiado.
Rimbaud por su parte era sólo un adolescente de dieciseis años cuyo talento embrujó a Verlaine, diez años mayor, al extremo de llevarlo a vivir al hogar familiar. Al poco tiempo, tras seducir a Verlaine y que este dejara su esposa, escandalizar Paris con sus ropas y el consumo de drogas e irse a convivir juntos a Londres, donde encontraron la inspiración para escribir magnificas partes de su obra, rompió su relación con él.
Verlaine, despechado por la huida de su amante le siguió a Bruselas donde en un ataque de celos y alcohol le hirió para ser detenido posteriormente y condenado a dos años de prisión aunque Rimbaud retirara la acusación. Volvieron a encontrarse al salir Verlaine de prisión pero sus diferencias eran irreconciliables. Según se conoce al salir del encuentro Verlaine llevaba en el rostro cortaduras de navaja. Convertido al catolicismo terminó sus días adicto al alcohol y las drogas en una gran miseria después de haber sido nombrado "El Principe de los Poetas".
Rimbaud, solo vivió 37 años, publicó algo más de cien poemas, revolucionó la poesía de su época y después dejó de publicar. Amó otros hombres, los dejó, amó mujeres de distintas edades y razas y murió solo. Se supone que quizás participó en la Comuna de Paris y está demostrado que fue traficante de armas. Cuando se cansó de su Charleville viajó por el mundo, muchas veces a pie o como podía, y como predecesor de los actuales mochileros recorrió media Europa. Realizó los más disímiles trabajos para sobrevivir. Se enroló en el ejército holandés para viajar de gratis a Indonesia y después desertó. Cambió su nombre europeo por uno africano, fue comerciante de café, aprendió lenguas y dialectos, leyó el Corán, atravesó la actual Etiopía al frente de una caravana de camellos para vender armas y según algunos pudo haberse dedicado a tráfico de marfil o de esclavos. Sufrió la amputación de una pierna y con una vida tan intensa murió sin haber vuelto a publicar.
En el año 2007 un adinerado admirador de la obra de Rimbaud llamado Michaeo Corby compró la casa londinense donde vivieron su amor aquellos dos grandes poetas del Siglo XIX, para convertirla en un Centro de Poesía.
Hoy algunos lo reclaman como icono de sus grupos sociales o colectivos. Yo por mi parte, en la monotonía de mi vida, sólo lo he admirado con cierta envidia y agradezco que aquella vivienda no haya sido destruida por la especulación inmobiliaria y que sirva como albergue de aquellos que aman la poesía, ese invalorable alimento del espíritu.
Paul Verlaine (Metz, 30 de marzo de 1844 - París, 8 de enero de 1896)
Arthur Rimbaud (Charleville, 20 de octubre de 1854 - Marsella, 10 de noviembre de 1891)