CHANNEL Nº5
Dos tercios de su vida han pasado desde el momento en que un político importante de la época le hizo el amor o más bien se acostó con ella en un hotel de lujo cuando asistió como azafata o animadora a su cumpleaños y le cantó sensualmente el Happy birthday sentada en el piano con un vestido blanco, un lunar y una peluca rubia.
Media vida ha pasado desde que vestida de blanco y con una peluca que fue morena teñida de rubio imitara a Marilyn en cabaretuchos de mala muerte cantando con más calidad puteril que musical para tener un sobresueldo al terminar la actuación si algún cliente pedía una actuación privada y no sólo musical en un cuartucho de hotel barato.
Un tercio de vida ha pasado desde que vestida de blanco y con una peluca que quizás en otro tiempo fuera rubia se mantenía inmóvil encima de un taburete en cualquier parque mientras un ventilador subía la ropa para mostrar los muslos de la estatua viviente de Marilyn para que los turistas y transeúntes arrojaran monedas en la cajita puesta delante de ella.
Un cuarto de vida ha pasado desde que vestida de blanco y con una peluca rubia se acercara a los clientes del club a cantarles sensualmente al oído y buscar que si no le pagaban sus servicios sexuales al menos le pagaran las copas que ya necesitaba con mucha mayor urgencia.
La quinta parte de su vida ha pasado desde que el vestido blanco dejó de ser blanco o la peluca rubia dejó de ser peluca y rubia y descansan en una bolsa dentro del armario de su apartamento mientras el alcohol barato que le hace rememorar esa etapa de su vida le impide recordarla mientras cede su cuerpo en usufructo a quien paga por él.
La sexta parte de su vida ha pasado desde que perdido el apartamento y la dignidad vaga por las calles mientras arrastra el carrito robado del supermercado con la bolsa en que guarda como un tesoro el vestido blanco y la peluca otrora rubia y ahora ceniza y vende su cuerpo a quien al menos le paga.
La séptima parte de su vida ha transcurrido desde que come de lo que encuentra en lo que tiran los restaurantes o supermercados o lo que consigue pidiendo limosnas al lado de su carrito mientras ofrece sexo a cambio de lo perentorio y de un poco de satisfacción.
La octava parte de su vida ha pasado cuando buscando qué comer en un tanque de basura descubre una revista vieja con una entrevista de muchos años atrás en que Marilyn confiesa su gusto por un perfume y describe cómo duerme y se sienta a leer: ¿Qué se pone para dormir? Un poco de Channel nº 5 ¿Y nada más? Bueno sí, también pongo la radio. Y va a emborracharse y a entregar su cuerpo por sentir compañía.
La novena parte de su vida ha pasado ya cuando pidiendo limosnas, después de satisfacer su necesidad de alcohol, ha reunido lo suficiente como para comprar una sábana, que ha llevado a alguien conocido para que se la tiña de rojo, y un pequeño radio de pilas para escuchar música mientras borracha espera a alguien que use su cuerpo.
La décima parte de su vida ha pasado cuando busca en los bolsillos lo que ha podido ahorrar después de comprar la bebida que necesita para subsistir y algo de comer y descubre que no es suficiente para lo que necesita por más que pida a quienes se desahogan encima de ella.
Toda su vida, menos una semana, han pasado cuando descubre la perfumería con el anuncio de Channel nº5 y no ve la cara de la foto, ni se ve en un tren, sino que recuerda la entrevista de Marilyn leida hace tanto y se imagina como ella desnuda, perfumada y escuchando música.
Toda su vida, menos dos días, han pasado cuando acude a una tienda buscando lo mejor que tengan para las ratas que le muerden los pies y le destruyen lo poco que tiene y gastando lo que tiene consigue que se lo vendan.
Toda su vida, menos un día, ha pasado cuando intoxicada por el alcohol decide romper con un hierro el cristal de la perfumería, robar el frasco de Channel Nº5 y salir huyendo antes de que acuda la policía avisada por la alarma e ir corriendo a refugiarse en un banco del parque.
Toda su vida, menos una hora, ha transcurrido antes de que lentamente vaya con su carrito de supermercado a un solar de la ciudad, abra la bolsa en que guarda sus recuerdos, mire el vestido que otrora fue blanco y lo deposite a un lado, tome la peluca y después de colocarla en su cabeza y extender la sabana roja en el suelo húmedo, se desnude, ponga en su cuerpo unas gotas de Channel Nº 5, prenda la radio y tras empezar a escuchar la música, beba el matarratas comprado unos días antes y llorando se tienda sobre ella a esperar como Marilyn o Norma Jean Baker a que llegue la muerte liberadora, pero sin un teléfono al que llamar, sin poetas que le dediquen poemas y con la seguridad de que nadie la recordará después de que el forense autorice a que dispongan de sus restos.
Toda su vida ha pasado y fue una pura mierda, mas sin embargo vivió una ilusión. Nadie es perfecto.