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La Coctelera

EL ARTE DE DERALTE

ACERCA DE ALGUNAS COSAS QUE ME MOTIVAN A ESCRIBIR UN BLOG

3 Septiembre 2011

EL FEELING

Feeling es sentimiento en inglés, pero en cubano es otra cosa. El Feeling es el Filin en la barriada de Cayo Hueso, en el Cerro, que tiene la llave, y en Centro Habana o La Habana Vieja, donde no tienen ni puñetera idea del inglés, o lo era hace años, cuando yo paseaba mis huesos por sus calles y vivía su música y su sociedad.

El Feeling, o castellanizado Filin, fue un movimiento musical surgido en la Cuba de fines de los cuarenta o inicio de los cincuenta en que se mezclaron el bolero y el jazz, la música y los sentimientos, la guitarra y la voz, que evitaba lo rebuscado en el mensaje y con palabras sencillas intentaba transmitir un mensaje amoroso a la pareja, casi como si estuvieran hablando en la tranquilidad del cuarto de una posada.

Los musicólogos se devanan los sesos buscando orígenes e influencias, hablan de Bola de Nieve, Olga Guillot y otros como precursores, pero los musicófilos nos conformamos con saber que surgió, que quizás fue en la casa del trovador Tirso Díaz, cercana al callejón de Hamell, en La Habana, y lo asumimos porque allí se reunían a cantar e improvisar César Portillo de la Luz, José Antonio Méndez, Ñico Rojas, Elena Burke, Rosendo Ruiz (hijo), Aida Diestro y el ciego Frank Emilio que después fueron considerados figuras indispensables y fundadoras del feeling junto con otros destacados músicos cubanos.

Lo que pasó después nadie puede explicarlo, el feeling saltó a la fama, y hoy por hoy forma parte de la historia musical de Cuba esa forma de expresar el bolero que da rienda suelta a una manera de interpretar el sentimiento, que exagera los gestos y las inflexiones de la voz o que dramatiza la interpretación para llegar a lo que yo llamo el bolero bis a bis, cara a cara, corazón a corazón, sentimiento casi hablado musicalmente con palabras del día a día y que hacen sentir a quien lo escucha lo que quien canta quiere hacer sentir o siente.

Con el filin o feeling se descargaba en los clubes y cabarets de La Habana o se improvisaba en las cuarterías de la Habana Vieja, se escuchaba entre vapores etílicos en los penthouses de El Vedado y en las posadas de la playa de Marianao o lo imitaban en el centro, occidente y oriente de la isla. Bastaba con una guitarra, un sentimiento y una voz que supiera expresarlo diciendo en un lenguaje sencillo lo que sentía quien cantaba, porque el filin era eso, cantar un bolero con sentimiento.

Si en los inicios del feeling el papel primordial fue de los hombres por cuestiones circunstanciales (eran más hombres que mujeres los que se reunían a descargar en la casa del Callejón de Hammell), la presencia de Aida Diestro entre los fundadores o precursores del movimiento logró poco a poco extenderlo entre las cantantes femeninas, que liberadas de ataduras y prejuicios sobrepasaron a los hombres en la representación de esta corriente del bolero cubano y a las que dedicaremos otro artículo.

Hoy nos conformaremos con recordar a Cesar Portillo de la Luz, de cuyas canciones cimeras "Contigo en la distancia" y "Tú mi delirio" hay más de cien versiones y José Antonio Mendez, con La gloria eres tú o Si me comprendieras que ya nadie recuerda que son suyas. ... Tú mi delirio (José José)

Tú mi delirio (Elena Burke)

Contigo en la distancia (Caetano Veloso)

La Gloria eres tú (José Antonio Méndez)

Si me comprendieras (José Antonio Méndez)

 

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